Quintanilla de Arriba, Valladolid

La Ribera contiene la respiración

Sin respirar esperamos el veredicto de la naturaleza, solo está en juego la cosecha 2013.

Antaño se miraba al cielo, se consultaba a los pastores al calendario Zaragozano, los más observadores echaban manos de las Cabañuelas. Ahora echamos mano de internet y de las estadísticas, que dicen que las previsiones a tres días son de poca fiabilidad. Esperemos que acierten.

Porque de no ser así la catástrofe se llevaría el 80% de la vendimia y volveríamos a la casilla de inicio. Echaríamos manos del histórico y oiríamos en la tele a los viejos del lugar, decir que no recuerdan nada parecido desde que eran niños. ¡Una helada el 15 de mayo! ¡Dios mío, van a tener razón los que nos dicen que el tiempo está loco!

Yo “por si de perdidos, al río”. ¡He hecho el primer pase de poda en verde! Buscando lo positivo que nos puede dar este año, esta oportunidad de oro de renovar pulgares, de apostar por futuro.

Los suelos están magníficos de humedad, la vid a punto de estallar en cuanto las temperaturas suban un par de grados. Adelantémonos, si hay que llorar, ¡mañana lo haremos!

Aún recuperándonos de la helada de abril, de la que pudo dejar de ser simple anécdota, con más brotes quemados de los esperados.

Pero es momento de marcar lo que queremos, lo que buscamos. Esa uva de ensueño que nos dará ese vino, generoso, agradecido, de impresiones que anhelamos. El secreto está en la viña, prepararla para que nos pueda ofrecer lo mejor del año es nuestra tarea.

Y este año toca, toca renovar y cuidar lo que podría ser histórico, el punto de partida es maravilloso. Este año la viña no lloró, no sé porqué, pero no lloró. ¿Será esto un buen augurio?

Para mí la calidad se juega en varios procesos enmarcados en dos momentos claves: la maduración de las pepitas, que nos han de dar la estructura y las maduraciones fenológicas, que nos darán los aromas.

La primera se decide a finales de primavera inicio de verano y fundamentalmente viene marcada por la capacidad que tiene la planta de desarrollar las pepitas antes del parón veraniego y la segunda, más conocida, se decidirá en septiembre y con los inicios del otoño.

El año 2013 viene privilegiado para esta primera fase, de vital importancia para vinos con estructura, de ahí el adelantar todas las labores. Buscando acelerar este proceso y controlando la homogeneidad de las plantas dentro de los terruños.

Es momento de leer la planta, de escucharla y ayer tuve, por parte de un podador andaluz, la oportunidad de recibir una lección magistral. De las que cuestan asimilar pero intuyes que marcan diferencias. Se trataba de entender cómo se mueven las sabias y lo que supone para la vejez y la incidencia clave de las podas. Saber quitar, no solo lo que sobra, pero sobre todo, dejar lo que suma. Lo juro: “algún día asimilaré todo lo que me dijo”.

Desde Valdemonjas

Alejandro

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