Por: Alejandro Moyano, cofundador Valdemonjas Viñedos y Vinos

Pensaba que no llegaría, pero por fin aparecieron los primeros racimos en flor. Con más de diez días de retraso respecto al año pasado y veinte sobre el año 2011. Éste 2013 no deja de sorprendernos, batiendo todos los records de año extraño. La generosidad en lluvias, las heladas a destiempo y una primavera, sin primavera. No deja de ser curioso que nos hayamos quejado de frío, cuando en realidad, estas fechas eran las normales de floración antes del tan conocido recalentamiento. Con la edad uno se vuelve refranero: ¡Lluvias por San Juan quitan vino y no dan pan! Sabiduría popular.

El viñedo tardó en desperezarse, necesita 10ºC para moverse. Mayo y junio han sido muy frioleros. La brotación explosiva que esperábamos se ha visto mitigada por las bajas temperaturas.

Sin embargo, estoy convencido de que acertamos anticipando y escalonando las podas en verde y racimo. A 25 de junio iniciando la floración, la planta estaba lista para la cierna y www.eltiempo.es nuestro hombre del tiempo de hoy, nos dijo que no deberíamos de temer mayores corrimientos, es decir que, la fecundación de los racimos ha de ser correcta y podremos tener uvas.

Sigo optimista, –Enthusiastic, según mi profile- puede ser un gran año en calidad. Ahora se trata de ayudar a la planta a adelantar las maduraciones que se pueden ver comprometidas por el retraso que llevamos. Tratemos de evitar tener que vendimiar a finales de octubre, expuestos a los caprichos de la otoñada.

Nosotros hemos hecho los deberes, adelantando todas las podas para antes de floración. Hemos dejado la carga ajustada al potencial de cada terruño: más en el vergel del Patio, menos en el Balcón y Platea. Todo para que la planta puede llenar la uva y madurar la pepita. Esperando que la cierna sea buena.

La cantidad de agua almacenada en el suelo, debería de poder mitigar la fuerte demanda de la planta. Julio y agosto no deberían de ser muy calurosos y evitar así su bloqueo. La viña -que es característica de la zona mediterránea-, se adapta a los rigores del verano, parando su metabolismo los días de mucho calor. Simplemente reduce la transpiración de las hojas y la pulpa con su efecto botijo, mantiene la pepita fresca y saludable. La naturaleza es sabia y su objetivo último: perpetuarse y reproducirse.

La clave estará en el envero que esperemos nos venga para la virgen (15 de agosto). Pero eso será otra historia.

Valdemonjas, Quintanilla de Arriba (Valladolid)

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